
La zona de playa se extiende al este del pueblo, separada del casco por la pinada y el cordón de dunas que se plantó hace más de un siglo para frenar la arena. Entre los pinos y el paseo marítimo se levantaron, sobre todo en los años setenta y ochenta, hileras de bloques de cuatro a ocho alturas pensados para el verano, con apartamentos de dos y tres dormitorios que hoy siguen siendo el corazón de la segunda residencia guardamarense.
Ese apartamento se vacía distinto a una casa. Viene amueblado de origen, con mobiliario ligero comprado por lotes, sofá cama, literas en el cuarto pequeño, terraza con toldo y una cocina compacta llena de menaje de campaña. El volumen no está tanto en la vivienda como en lo que la acompaña: el trastero del sótano, la plaza de garaje convertida en almacén y el armario del pasillo donde se guardan sombrillas, colchonetas y las cajas de cada temporada.
Tipos de vivienda que vaciamos en La Playa de Guardamar
Los ascensores de esta zona son el dato que más pesa. Muchas cabinas se diseñaron para dos personas y una bolsa de playa, así que el colchón de matrimonio, el armario de puertas correderas y el sofá de tres plazas se despiezan en el rellano de arriba y bajan por la escalera en piezas manejables. Los pasillos comunes suelen ser estrechos y con giro, y hay fincas donde la puerta del portal obliga a sacar el mobiliario de canto.
Fuera, el aparcamiento manda sobre el calendario. En temporada baja se puede acercar el camión al portal sin problema y la carga fluye; entre junio y septiembre la mayoría de comunidades fija una franja de mañana para mover volumen por zonas comunes, y conviene reservarla al aceptar el documento. Cuando la finca tiene rampa de garaje comunitario, el trastero del sótano se saca por dentro y se evita media hora de acarreo por la acera.
Paseo marítimo
Primera línea con bloques altos, portal a pie de acera y cabina de ascensor estrecha.
Avenida de Europa
Eje de acceso a la playa, con edificios de los ochenta y garaje comunitario en rampa.
Calles interiores entre pinos
Bloques de menor altura, aparcamiento contado y arbolado que limita la maniobra.
Segunda línea junto a la pinada
Edificios con piscina comunitaria, trasteros en sótano y zonas verdes de paso obligado.
Retirada de muebles, sombrillas y hamacas
De un apartamento frente a la pinada sale un inventario muy reconocible: el conjunto de salón con mesa baja, el sofá cama que ya no cierra, las literas del cuarto de los niños, la nevera y la lavadora, el juego de vajilla desparejada, ventiladores, televisores antiguos y ropa de cama para diez personas. Después se abre el trastero y aparecen la barbacoa, las tumbonas, los patines viejos y las cajas de la mudanza que nadie deshizo.
Buena parte de ese material sigue siendo útil y así se trata. Los electrodomésticos que funcionan y el mobiliario en buen uso se apartan para reventa o para entidades que los redistribuyen, la ropa de hogar en condiciones va a reutilización y el resto se separa por familias: metal, madera, textil y aparatos eléctricos, cada uno a su planta. Los pequeños electrodomésticos con gas y los botes del cuarto de la terraza salen hacia gestor autorizado con su albarán.
Encargos de temporada, herencia o venta
Aquí quien escribe suele estar a cientos o a miles de kilómetros. Familias de Madrid, de Albacete o del norte que heredaron el apartamento de los abuelos, propietarios belgas, franceses y noruegos que llevan años sin bajar y deciden vender, y también parejas que cambiaron de destino y quieren dejar de pagar comunidad. La conversación entera se resuelve por mensaje y correo, y por eso la fecha de entrega pesa tanto como la cifra.
El otro bloque de encargos llega de las agencias que gestionan alquiler vacacional. Un piso que se relanza en temporada necesita quedar despejado con margen suficiente para pintar y amueblar de nuevo, y el calendario va encajado entre la salida del último inquilino y la primera reserva. Con la jornada reservada por escrito, la agencia puede comprometer fechas con sus clientes sin cruzar los dedos.
Proceso de retirada con el rellano protegido
El día empieza avisando a la finca y colocando el vehículo en el punto pactado con quien administra la comunidad. Se forra la cabina del ascensor, se protege el rellano y se marca el recorrido hasta el portal para que los vecinos sigan pasando. El equipo se divide: dos personas dentro despiezando y embolsando, una en la escalera haciendo cadena y otra en la calle organizando la carga por materiales.
Primero sale la vivienda y después los anexos, en ese orden, porque el trastero y el garaje suelen dar la sorpresa de volumen y conviene tener ya el camión medio ordenado. Un apartamento de dos dormitorios con ascensor y trastero se resuelve de una sola vez, de la mañana a media tarde. Al terminar se barren estancias, terraza y trastero, se fotografía todo vacío y se envían las imágenes el mismo día a quien está fuera.
Medición en %M%
Tomamos metros y plantas, calculamos el volumen en metros cúbicos, miramos qué contenido guarda cada estancia y comprobamos el acceso: ascensor o escalera, ancho de portal y punto donde el camión puede esperar mientras se carga.
Documento con importe y calendario
Recibes el desglose partida por partida y, en la misma hoja, el día de entrada, las jornadas que ocupa el trabajo y la fecha en que se devuelven las llaves con la vivienda barrida.
Jornadas de vaciado en %M%
Llegamos con el equipo dimensionado sobre esa medición, protegemos rellano, peldaños y barandilla, y bajamos separando desde el primer viaje lo aprovechable, el metal, la madera y los aparatos eléctricos.
Entrega dentro de la fecha
La vivienda queda barrida, con reportaje fotográfico del antes y el después, y las llaves vuelven a quien las entregó dentro del plazo firmado.
Precio según planta, ascensor y temporada
Lo que más tranquiliza a un propietario que vive fuera no es el precio, sino saber que alguien abre, trabaja y cierra sin que él tenga que coger un avión. Aquí basta con que un vecino, la agencia o quien administra la finca nos dé acceso al empezar y recoja las llaves al final. El documento con la cifra y el día se lee y se acepta por correo, y el reportaje final llega a la misma dirección.
Cuéntanos la planta, si el ascensor es de cabina corta y qué guarda el trastero, y esa misma jornada tendrás el desglose. Antes puedes mirar cómo se organiza cada vaciado o pedirnos la valoración directamente desde el formulario de contacto.
Preguntas frecuentes en La Playa de Guardamar
¿Qué es un vaciado de piso?
Un vaciado de piso es el trabajo de sacar todo el contenido de una vivienda y devolverla barrida y lista para su siguiente uso: venderla, alquilarla, reformarla o entregarla.
Incluye el mobiliario, los electrodomésticos, la ropa y el textil, los libros, la vajilla, los enseres y los aparatos eléctricos, y también lo que guardan los anexos, que en Guardamar del Segura pesa mucho: garaje, trastero del sótano, cámara, solárium y cuarto de terraza.
Se hace con equipo, camión y separación en origen, de manera que lo que conserva uso va a reventa o donación y el resto se clasifica por materiales y llega a gestor autorizado con justificante.
Va más allá de una mudanza porque no hay destino de llegada para las cosas: lo que hay dentro deja de estar y la vivienda queda vacía, barrida y fotografiada.
¿Cuánto se cobra por un vaciado de piso?
Se cobra el importe que figura firmado en el documento entregado antes de empezar, y ese documento se construye con tres partidas visibles. La primera son las jornadas de equipo, que dependen de las plantas, del ascensor y del ancho de la escalera.
La segunda son los viajes de camión, que dependen del volumen en metros cúbicos y de la distancia entre el portal y el punto donde el vehículo puede esperar mientras se carga. La tercera es el tratamiento de aquello que va a gestor autorizado, como aparatos de frío con su gas, pintura o disolvente.
Lo que conserva valor de reventa resta en esa cuenta y se refleja también. Nunca damos una cifra a ciegas por teléfono: primero medimos, y después firmamos.
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